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¿Cómo y cuándo derivar a uno de nuestros jóvenes con un profesional? Situaciones problemáticas más allá de nuestras capacidades

¿Cómo y cuándo derivar a uno de nuestros jóvenes con un profesional? Situaciones problemáticas más allá de nuestras capacidades

Lamentablemente, en el desarrollo de la vida comunitaria, algunos de los jóvenes que acompañamos, lideramos, pastoreamos y mentiríamos se ven enfrentados a situaciones que van más allá de nuestras capacidades personales y profesionales; y además mucho más allá de la incumbencia pastoral de nuestros apostolados.

No se trara de deshacernos de los problemas, sino que de mirar con responsabilidad las vidas de quienes el Señor nos ha confiado y cuando haga falta, derivarlos con profesionales y personas competentes para que les ayuden en caso de ser necesario. No obstante, derivar, en ningún caso implica desentenderse, al contrario, implica seguir acompañando pero ahora desde el lado, atento a los procesos y siempre disponible en caso de ser requerido.

¿Cómo y cuándo derivar?

La derivación no significa “pasar el problema” a otro profesional. Requiere de una adecuada dedicación y seguimiento de la persona que vino a consultar a su líder, animador o acompañante espiritual.

¿Cuando derivar o referir?

  • Siempre que nos encontremos con una patología grave en una persona o en el seno de una familia. Por grave entendemos que pueda ser dañina tanto para el sujeto como para los que conviven y se relacionan con él.
  • Siempre que el grado de desestructuración interna del sujeto, provoque dinámicas de interacciones enajenables o dolorosas para los miembros de la familia que la componen, como en el caso de las adicciones.
  • Siempre que la solución al problema tenga mayor posibilidad de solución con la intervención directa de un especialista.

 

María Elena Mariman (psicóloga), señala que algunos indicios que revelan necesidad de una derivación:

  • Pérdida de lógica y coherencia en el discurso.
  • Visiones y llamados mesiánicos, religiosos, etc.
  • Ideas de ser objeto de persecución, ataques o daños.
  • Ideas de muerte (abiertas o encubiertas).
  • Ideas fijas, no reductibles.
  • Cambios de carácter bruscos y agudos.
  • Retraimiento social severo y pérdida del interés por las tareas habituales.
  • Disminución franca del apetito (pérdida de peso) y trastornos del sueño (hipersomnia o insomnio).
  • Ideas obsesivas (de contaminación, de agresión, etc.)
  • Actos compulsivos (lavados de manos, verificación, etc.)
  • Depresión intensa y persistente luego de una pérdida o estrés intenso.
  • Conductas impulsivas (juego, droga, acohol, sexo, etc)
  • Trastornos de alimentación.
  • Intensa culpa y/o angustia.
  • Problemas sexuales serios.
  • Situaciones “raras” que no podemos definir.
  • Trastorno de ansiedad severo (alteración de las funciones físicas y mentales)
  • Violencia intra familiar.
  • Cuando el problema excede las posibilidades del asesor (por tiempo, edad, experiencia, temática, etc.)
  • Por limitación emocional del propio asesor (que toca su propia problemática, le produce angustia, intensa reacción emocional negativa hacia el consultante, etc.)

¿Cómo derivar?

  1. Garantizando una derivación adecuada. Para lo que tendremos que informarnos correctamente de: qué profesional es el más indicado, que requisitos son necesarios para acceder a él, particularidades de su modo de intervención, etc.
  2. Una vez seleccionado el profesional, informaríamos a la familia lo más detalladamente posible de todo lo que concierne a dicho profesional y al proceso a seguir, y la motivariamos a inicial la consulta.
  3. Por último, antes de derivar, habría que comprobar que la persona ha entendido todo bien, que tiene intenciones de iniciar y terminar el tratamiento, y en caso de necesidad siempre pueden acudir al asesor.

 

¿Y después?

No hay que olvidar hacer un seguimiento de la evolución del proceso, ya sea por entrevistas concertadas u otros medios. Ya decíamos que derivar no es sinónimo de desentenderse y confiar ciegamente; sino que acompañar mientras alguien especializado y capacitado ayuda a nuestro joven.

¿Qué otros profesionales pueden ocuparse de problemas que exceden el rol de un líder juvenil?

El líder juvenil y el líder en general no intenta competir ni reemplazar a los profesionales de la salud emocional de las personas y de los vínculos interpersonales. Otros profesionales que trabajan con personas que tienen problemas emocionales o de relación son:

De las ciencias de la psicoterapia:
– Psicólogos: trabajan con patologías estructurales, neurosis, psicosis, perversiones y adicciones.
Psiquiatras: además de las patologías ya señaladas, se ocupan de discusiones psiquiátricas y tienen la capacidad de prescribir medicación.
– Médicos: Trabaja con las disfuncionalidades orgánicas.

De las ciencias sociales:
Psicólogo social, Trabajador Social, Coach.

Desde las ciencias del derecho:
Abogados, Jueces, Servicios de protección de menores y oficinas y servicios gubernamentales de protección de la infancia.

 

Derivar es un acto de madurez y de compromiso que el líder juvenil debe asumir para el desarrollo y la sanidad integral de sus jóvenes.

 

(Texto extraído del libro “Líderes modelo” de Gabriel Salcedo, publicado por Editorial Vida.)

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Sobre el autor

Gabriel Salcedo

Educador, comunicador y escritor argentino. Asesor en diferentes instituciones educativas. Conferencista en eventos y profesor invitado. Es Orientador en Teología, Lic. en Estudios teológicos y Orientador Familiar por la Universidad Austral. Diplomado en prevención de adicciones.

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